Watchmen: Claroscuros


Lo más veteranos del lugar recordarán, años ha, una primera crítica cinematográfica de servidor, relacionada con, si no me equivoco, Spiderman 3. El caso es que bien Asier Morejón primero, bien Raúl Martínez después, se han encargado con brío y buen hacer de la sección de cine del fanzine. Bastante liado está también uno con entrevistas, noticias, etcétera, como para usurpar secciones a sus compañeros. De todos modos, espero que Raúl sepa hacer la vista gorda y me deje dedicar unas líneas, aunque sea en el Blog, a uno de los proyectos cinematográficos relacionados con el séptimo arte más esperados: Watchmen (atención, ha pasado más de un mes desde el estreno de la peli e imagino que los interesados ya la habrán visto, pero por si acaso, hay SPOILERS).

Una película que ha pasado con más pena que gloria por la taquilla, sin ser para nada un rotundo fracaso -con su edición en DVD, seguro que recupera como mínimo la inversión-. ¿Se esperaba más respecto a la película en cuanto a recaudación? Seguro. ¿Eran realistas esas expectativas? Va a ser que no.

Veamos: Watchmen es la pera limonera en cuanto a comics. Joder, qué en cuanto a comics. En cuanto a literatura. Una obra de arte de la narrativa, de la ficción tremendamente real, de la confluencia de distintas tramas en un desenlace antológico. Si la prosa es excelsa, el trazo de Dave Gibbons es insuperable, haciendo la suma de guión y dibujo una obra ciertamente insuperable.

Llegados a este punto: ¿Es Watchmen una mala película? No, sobre todo para el lector del cómic. Para el no ducho en esta joyita, puede ser un tanto confusa. Y es que la película coge de aquí y allá, en ocasiones haciendo un lienzo fílmico de lo reflejado en las viñetas, tal cual. Eso supone algunos de los grandes momentos de la película (los primeros 20 minutos, por ejemplo), el seguimiento de Rorschach -un increíble Jackie Earle Haley-, el funeral de El Comediante, el Doctor Manhattan en la luna... pero también hay instantes no muy logrados (el rescate en el edificio, el Dr. Manhattan y Laurie en la luna, el polvete, con perdón, entre Búho Nocturno y Espectro de Seda II). Vamos, que hay dos de cal y una de arena. Y es que, señores, la obra original dilata su trama en doce números que se interrelacionan de una manera fantástica. Intentar trasladar esa trama a un filme de dos horas y media y pretender que resulte también una obra maestra es un imposible.

Si el puzzle que se intenta montar sacando una escena de aquí y una de allá ya da momentos inspirados y otros flojos, qué decir de las "novedades" instaladas en la trama. El final, con diferencia, es lo más logrado. Casa bien con el espíritu de la obra -sobre todo en su traslación fílmica-. Otros instantes, como la coreografía añadida al intento de atraco de Dan y Laurie, con brazos partidos en primer plano, cuerpos utilizados como escudos, etc, me parecen una idea de olla total. Y es que a Zack Snyder ha metido unos momentos de gore que, a mi modesto entender, podían haber sido fácilmente evitados, y que irritan por su falta de necesidad (Rorschach partiendo la cabeza con un hacha al asesino de la niña, cuando en el comic le da muerte de una forma más cruel y menos explícita, la muerte de unos mafiosos a manos del Dr. Manhattan).

En resumen, que es difícil que una película permanezca viva durante casi dos horas y media. Y más cuando intenta el imposible de adaptar una obra tan compleja y rica como Watchmen en tan limitado tiempo para ello, valga la paradoja. Watchmen no es una película fallida, ni acertada. Tiene unos actores que reflejan muy bien las características de sus personajes (menos en el caso del rubio oxigenado Matthew Goode como un poco carismático Ozymandias, o la guapa aunque poco explotada Malin Akerman como Espectro de Seda II, por no hablar del un tanto cantoso Dr. Manhattan por ordenador), momentos plausibles, alguno incluso excelso, y otros errados. Una obra de claroscuros para una obra de arte, vaya.

Comentarios

La apariencia no es sincera ha dicho que…
http://darkvictory76.blogspot.com/2009/03/quien-vigila-los-vigilantes.html